Si estás leyendo esto quizá sea porque estás dándole vueltas a la idea de hacer un dossier corporativo. Incluso puede que, aunque te dé pereza ponerte con ello, seas consciente de lo útil que sería para tu empresa. ¡Pues no me queda más remedio que confirmarte que estás en lo cierto!

No hay mejor carta de presentación para tus clientes que un catálogo corporativo que les indique claramente quién eres, qué servicios o productos ofreces, cuál es tu filosofía y tu trayectoria, y hacia dónde te quieres dirigir.

¿No sabes por dónde empezar? Tengo buenas noticias: el proceso es más fácil de lo que parece.

Motivos por los que hacer un dossier de empresa

Igual que entregamos nuestra tarjeta de visita cuando conocemos a alguien, nuestra compañía debe contar con un dossier de empresa que actúe como carta de presentación ante futuros clientes. Tampoco está de más que, visto lo avispada que puede ser la competencia, recordemos a nuestros clientes ya consolidados que seguimos en el mercado, mejorando cada día para cumplir sus expectativas.

El catálogo corporativo, si está bien realizado, se convierte en una excelente baza para captar clientes. Cuando un comercial realiza una visita, nada mejor que entregar al potencial cliente un dossier de calidad que explique los aspectos fundamentales de la compañía. Si el folleto es físico quedará en sus instalaciones a modo de recordatorio. Si es virtual, podrá acudir a él rápida y cómodamente siempre que necesite encontrar información acerca de nuestra empresa.

Aunque todas las compañías deberían contar con un catálogo de empresa, existen ciertos casos en los que está aún más justificado contar con un dossier corporativo. Uno de ellos es la presencia en ferias o eventos, donde se necesita explicar detenidamente y a muchas personas quiénes somos y qué ofrecemos. Da muy buena imagen entregar un dossier cuidado y con estilo propio.

Otro de los motivos por el que muchas compañías deciden encargar un dossier de empresa tiene que ver con su aniversario. En este caso, el catálogo corporativo resulta una magnífica oportunidad para hacer un balance de la trayectoria de la empresa y comentar al cliente los posibles retos a los que tu compañía hace frente.

Cuánto tiene que ocupar

Un catálogo corporativo no es mejor cuantas más páginas tiene. Ni tampoco ofrecerá mejores resultados si concentramos nuestra información en el menor número de páginas posibles. ¡Stop! Lo mejor es pararse a pensar qué queremos transmitir y para qué lo vamos a utilizar, y partiendo de esta base programar un número determinado de páginas.

Nunca puede ser igual un catálogo corporativo de una empresa que solo requiere un dossier como carta de presentación que el de una compañía que quiere detallar su producto o sus servicios. Así que partamos de esta base: para distintas necesidades, diferentes tamaños.

El tamaño mínimo que deberíamos plantearnos para que un dossier corporativo no parezca un panfleto comercial es un díptico, es decir, una plana doblada por la mitad. De esta forma podemos tener portada corporativa, un interior de dos páginas para explicar aquello que debemos resaltar, y una contraportada que normalmente se suele utilizar para poner los datos de contacto.

El siguiente tamaño a plantearse es un tríptico desplegable, que contaría con portada y contraportada, y otras cuatro páginas para el contenido que deseemos destacar. Y a partir de ahí se pueden hacer catálogos corporativos de más páginas, teniendo en cuenta que siempre el número tiene que ser múltiplo de cuatro para poder poner una grapa central.

Los catálogos corporativos a partir de cuatro páginas tienen más peso y resultan más atractivos a los ojos del cliente que los dípticos o trípticos desplegables, pero no se trata de alargar contenidos innecesariamente, ni tampoco de concentrar todo el contenido en menos páginas de las que realmente necesitamos, ya que, visualmente, el dossier corporativo perderá calidad. ¡Y lo que menos nos interesa es que nuestros clientes abran el catálogo y lo cierren agobiados por tanta información!

Por lo tanto, un dossier de empresa debe tener el número de páginas que necesitemos para ser visualmente atractivo, no perder calidad y resultar efectivo. Ni más, ni menos.

Secciones imprescindibles

Imaginemos que ya tienes decidido hacer un catálogo corporativo. El siguiente paso es decidir qué es lo que quieres contar. Hay apartados que siempre es conveniente que aparezcan.

Tanto la portada, como los datos de contacto, que suelen ir en la contraportada o página final, se consideran imprescindibles y deben estar bien visibles. En ambas páginas debe aparecer el logotipo de tu compañía.

El primer apartado con el que se suele abrir un catálogo corporativo es el típico “Quiénes somos”. Aquí se explicarán datos como cuándo se fundó la compañía, a qué se dedica, cuál es su filosofía y los hitos conseguidos. Si el catálogo está realizando por un motivo especial, como un aniversario, también puede incluir unas palabras del director o gerente.

A continuación, lo habitual es pasar directamente a exponer los diferentes productos o servicios al cliente, distribuidos en una secuencia lógica. Otras secciones que puede incluir el catálogo son las referentes a calidad, medio ambiente, responsabilidad corporativa o cualquier otro valor añadido que pueda definir y diferenciar a la compañía de su competencia.

Cómo hacer atractivo un dossier

Lo más importante de un catálogo corporativo es que sea muy visual. El primer impacto que recibe el cliente es la portada. Por eso es tan importante. Será un flechazo a primera visto o no lo será. ¡No existe una segunda oportunidad!

La imagen de un catálogo debe ser limpia, moderna y atractiva, y unas buenas fotografías son fundamentales para lograrlo. De igual manera, resulta muy importante que los contenidos tengan calidad. Deben estar bien estructurados y tener gancho si no queremos que nuestro cliente comience a leer el catálogo, se aburra y lo cierre. ¡Si esto ocurre todo nuestro esfuerzo habría sido en vano! Y por supuesto, hay que huir de las faltas de ortografía. ¡Nada produce más rechazo que un texto con faltas!

Por qué encargarlo a un redactor profesional

Los periodistas somos especialistas en escribir aquellos textos que el lector está deseando leer. Podemos hacer que un contenido muy denso, como pueden ser descripciones de producto, tenga gancho. Sabemos estructurar la información y darla forma, fondo y contexto.

Juntar palabras es fácil. Lo difícil es que el resultado sea atractivo, que invite a proseguir la lectura. Existen periodistas freelance especializados en material corporativo, que pueden tener el texto en un tiempo récord y con la máxima calidad. Contar con su presencia en el proyecto es garantía de éxito y ahorrará a la empresa tiempo y esfuerzo.

Financiación: con o sin publicidad

El catálogo corporativo puede estar financiado íntegramente por la empresa, lo que resulta interesante porque de esta manera podemos tener un control absoluto de los contenidos.

Sin embargo, una excelente opción para las empresas más pequeñas o con menor presupuesto es ofrecer a compañías colaboradoras la posibilidad de anunciarse en el catálogo. De esta manera se les da a las empresas asociadas la oportunidad de aumentar su visibilidad, al tiempo que se reducen los gastos que conlleva el dossier de empresa. ¡Todo el mundo sale ganando!

Físico u online: ¿y por qué no los dos?

Digitalizar un catálogo físico y convertirlo en un dossier online no es difícil. De esta manera, existe la posibilidad de entregar el catálogo en persona, en una visita a un cliente o una feria por ejemplo, pero también se ofrece al cliente la posibilidad de leerlo online si aparece en un lugar destacado de nuestra web o incluso en la firma de correo electrónico a modo de enlace.

Si podemos optar por las dos opciones, ¿por qué decantarnos por una de ellas?

¿Cada cuánto hay que actualizarlo?

Los catálogos corporativos, excepto que estén hechos para una ocasión muy señalada como un aniversario, deberían estar pensados para una vigencia mínima de tres años.

A la hora de escribir los textos, el redactor realizará un contenido lo más atemporal posible, de manera que el catálogo corporativo no quede inutilizable al poco tiempo de haberse creado. De la misma manera actúa el diseñador, que puede dar un toque de innovación al dossier sin dejarse llevar por modas de diseño pasajeras y poco perdurables en el tiempo.

Hasta aquí mis recomendaciones para hacer un material de calidad y adaptado a tus necesidades. Espero que te sean de utilidad a la hora de plantearte tu dossier de empresa. ¡En tu mano está convertirlo en tu mejor aliado comercial!

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