Decidí ser redactora freelance cuando me trasladé a vivir a Amsterdam (Holanda), hace casi 20 años. Hasta entonces había desarrollado mi carrera profesional de manera convencional, trabajando con contrato en redacciones de periódicos y revistas. Y aunque el trabajo estaba bien y me gustaba lo que hacía, algo me decía que podía estar aún mejor.

Aprovechando el cambio de país, comencé a acercarme al periodismo freelance de una forma natural. Es cierto que entonces no había muchos profesionales que trabajaran por su cuenta, una circunstancia que quizá influyó para que no fuera difícil encontrar a mis primeros clientes.

Han pasado casi 20 años y lo que entonces comenzó como una circunstancia temporal a modo de prueba hoy se ha convertido en mi forma de vida. Ser freelance tiene sus ventajas y sus inconvenientes, pero en mi caso las ventajas superan en gran medida a los inconvenientes.

Una de las preguntas que más se repiten en las entrevistas que me han realizado y entre los estudiantes de periodismo que han conversado conmigo es: ¿Cómo has conseguido mantenerte en el mercado durante casi 20 años? Aquí está la fórmula que me ha funcionado a mí:

Ser generalista

¿Eres un especialista en alguna materia en concreto? ¿Te encanta una temática y tienes formación suficiente para centrarte en escribir exclusivamente sobre ella? ¡Estupendo! Puedes especializarte y conseguir hacerte un nombre como redactor freelance justo en ese nicho de mercado. Sin embargo, si no es así lo mejor es que aceptes trabajos de diferente temática.

Todo periodista puede escribir de cualquier tema para un público no especializado con una buena labor de documentación previa. En mi vida profesional he tenido que tocar temas que no dominaba, pero si el cliente es consciente de tus limitaciones y tú te documentas lo suficiente, puedes hacer un trabajo de lo más aceptable.

En mi caso, he hecho más de 200 catálogos corporativos para empresas de los más variados sectores, algunos específicamente técnicos o tecnológicos. Con el asesoramiento del cliente, conocimientos generalistas y documentación, puedes hacer un trabajo diez.

Ofrecer calidad

Todo los freelance ofrecen calidad, pero lo cierto es que este valor añadido no siempre se encuentra en el trabajo de los profesionales. Mi consejo es que siempre des lo mejor de ti mismo, independientemente de las circunstancias.

Con calidad no solo me refiero a unos textos perfectos, revisados y, por supuesto, sin faltas de ortografía. Calidad también es tener un trato exquisito con el cliente, respetar las fechas de entrega acordadas y comprometerte solo en aquellos proyectos que te resulte factible realizar cumpliendo las más altas expectativas.

La profesionalidad no se gana con el paso del tiempo. Se tiene o no se tiene. Si eliges trabajar con responsabilidad tienes mucho terreno ganado.

Boca a boca

Un cliente llama a otro. De un trabajo te sale otro. El boca a boca en la profesión de periodista freelance funciona a la perfección.

Al principio seguro que hay trabajos que te da mucha pereza realizar. Sin embargo, si tienes la oportunidad de aceptarlos, mi consejo es que te encargues de ellos en vista de conseguir adelante algo mejor.

Durante los casi 20 años que llevo de profesión no he tenido apenas que buscar trabajo porque los que ya he realizado han servido de aval para los siguientes. Contar con un amplio portfolio se convertirá en tu mejor tarjeta de visita.

 Trabajar mucho

Muchas personas creen que ser periodista freelance es todo un lujo. A lo largo de mi carrera he escuchado muchas ves frases como: “tú, como no tienes jefe…”, “tú, como puedes hacer lo que quieras…”, “tú, como no tienes horarios…”.

Todas estas frases son verdad. No tienes jefe, puedes organizarte el trabajo como mejor creas y no tienes un horario establecido. Sin embargo, pronto descubrirás que trabajar como freelance, al menos al principio, supone mucha fuerza de voluntad, muchas horas extras para llegar a tiempo con todos los proyectos  y, en definitiva, un gran esfuerzo. Eso sí, la buena noticia es que los buenos resultados también los disfrutas tú.

Ser organizado

Trabajar desde casa tienes múltiples ventajas, como hemos comentado anteriormente. Pero ser freelance solo funciona si eres una persona organizada y distribuyes tu volumen de trabajo por objetivos.

Es fácil que te encuentres con diferentes proyectos encima de la mesa y todos ellos con la urgencia que te requiere el cliente. Establecer una buena estrategia para ir dando salida de forma ordenada a todos ellos resulta fundamental. Hazte con una buena agenda y proponte metas diarias que cumplir.

Ser organizado también requiere centrarte en tu trabajo sin caer en la tentación de las múltiples distracciones que te acechan a cada momento. Tomarte pequeños momentos de descanso, levantarte para atender las labores caseras o distraerte navegando en Internet hará que tu jornada no sea productiva. ¡Focus!

Precios competitivos

Una de cosas que más me ha ayudado a la hora de fidelizar clientes es mantener unos precios competitivos, lo que no quiere decir que mis tarifas echen por tierra las medias del sector con el fin de ganar más clientes, lo cual nos perjudicaría a todos los periodistas freelance que estamos en el mercado.

En mi caso nunca me ha interesado cuánto cobraban otros redactores freelance por el mismo trabajo para el que me solicitaban presupuesto. A la hora de dar una tarifa he tenido en cuenta varias cosas, como si era un trabajo puntual o si se trataba de una colaboración periódica. Desde mi punto de vista tampoco puede ser igual un presupuesto para una gran multinacional que para un pequeño empresario que trata de sacar adelante su negocio con mi colaboración.

En mi caso, me ha ayudado mucho hablar abiertamente y con absoluta transparencia con mis clientes. Por supuesto, tengo un mínimo a partir del cual nunca haría un determinado trabajo porque no me merece la pena. Pero escuchar cuáles son las necesidades y la situación del cliente me resulta fundamental para llegar a una tarifa adecuada para ambos.

Encontrar nuevos nichos

Es común que los estudiantes de periodismo que piensan en ser periodistas freelance se vean haciendo míticas crónicas como corresponsales de guerra o siendo periodistas de investigación. Si logras vivir de ello… ¡felicidades! Sin embargo, la realidad es que muchas veces tendrás que hacer trabajos no tan agradecidos pero que te resultarán muy rentables.

Encontrar nuevos nichos de mercado que requieran de redactores freelance resulta una inmejorable fórmula para vivir de ello. En mi caso, he hecho desde blogs de recetas por encargo a descripción de videojuegos para adolescentes. Estas dos temáticas, por ejemplo, no me resultan demasiado atractivas, pero me han dado muchas alegrías en forma de colaboraciones periódicas y bien remuneradas.

Rodearte de buenos profesionales

Puedes trabajar como periodista freelance realizando textos, pero en ocasiones tus proyectos serán más ambiciosos y necesitarás apoyarte en buenos profesionales que tengan, al menos, tus mismos niveles de calidad, y entrega y pasión por su trabajo.

Siempre he pensado que lo que se me daba bien era escribir. Por eso, en principio no acepto trabajos que supongan tener que hacer yo misma las fotografías, diseñar un folleto o hacer una traducción. Cada rama de la creatividad tiene sus profesionales especializados, que son los que pueden aportar al proyecto la calidad que el cliente requiere.

Desde mi punto de vista, un buen periodista freelance tiene que tener, al menos, un diseñador web de confianza, un maquetador de cabecera, un fotógrafo que actúe como colaborador y un traductor que sepas que no te va a fallar. Con este equipo de colaboradores puedes realizar cualquier proyecto que se ponga por delante.

Reciclarte

Cuando yo comencé a ser periodista freelance era relativamente fácil hacerlo. Bastaba con saber escribir bien para publicar tus noticias y reportajes en medios escritos. Sin embargo, con el tiempo llegaron los medios online, lo que supuso tener que actualizarme.

Si tienes oportunidades de formación que te permitan estar al tanto de las últimas novedades del mercado, aprovéchalas. No será un tiempo perdido. En muchas ocasiones estas oportunidades de formación no te suponen un desembolso económico. ¿Has pensado en realizar algún MOOC o cursos gratuitos, online y abiertos? ¡Es solo un ejemplo de todas las oportunidades que tienes a tu alcance!

No decir no

¿Hay algún proyecto que te dé especial respeto? ¡Lánzate! ¿Crees que no serás capaz de llevar un encargo a cabo porque te parece especialmente complicado? ¡Lánzate! ¿Dudas de si serás la persona adecuada ante un reto profesional que alguien te ha puesto delante? ¡Lánzate! No digas no por miedo.

Siempre me ha parecido mejor arrepentirme de algo que he decidido hacer que de algo que he dejado de hacer por miedo. ¡Tener confianza en ti mismo y la autoestima alta es el primer valor de un periodista freelance!

 

¿Tienes más dudas sobre el periodismo freelance? ¿Quieres contratar mis servicios como redactora? ¡Escríbeme!

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